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martes, 4 de septiembre de 2012

"CARACTERÍSTICAS HUMANAS DEL SERVIDOR DE CRISTO".


CARACTERÍSTICAS HUMANAS DEL SERVIDOR DE CRISTO.
P. JOHN MARIO MONTOYA, Eudista.

El Servidor de los Grupos de Oración debe tratar de cumplir con las características que lo cualifican para prestar un servicio más eficaz a sus hermanos. Estas características las dividiremos en dos: Las humanas y las Evangélicas. No quiere decir esto que lo humano y lo cristiano sean dos elementos separados del ser integral, se trata mas bien de una ayuda pedagógica para lograr profundizar en una realidad.
La madurez cristiana es la plenitud del ser humano y sólo se es plenamente madurado cuando se es plenamente cristiano. Sin embargo para hacer fácil nuestro estudio, profundicemos en primer lugar en las características humanas de un servidor maduro:
I. El servidor maduro vive de convicciones.
Vivir de convicciones quiere decir empeñarse en la realización de una obra o de un proyecto sin desanimarse por las dificultades o adversidades que surjan en el camino; esto implica no vivir sólo de impresiones pasajeras que lleven altibajos y desánimos. Se trata de ser uno mismo a pesar de las presiones sociales y de las críticas de los demás. Hay que tener en cuenta no confundir convicción con terquedad. Quien tiene convicción acepta los cuestionamientos y es capaz de cambiar si se da cuenta que está equivocado. En una palabra: se trata de ser coherente. Actuar de acuerdo con lo que se piensa, predicar y aplicar.
2. El Servidor maduro es realista consigo mismo.
Muchas personas se desesperan y angustian porque asumen compromisos que nunca podrán cumplir, esto se debe a que no saben hasta dónde llegan sus capacidades y posibilidades reales. Un servidor realista consigo mismo conoce bien sus límites y sus posibilidades, sabe qué puede hacer y qué no puede hacer.
Quizás el servidor eficaz no es el que trata hacer muchas cosas, sino el que hace bien lo que toca hacer. Para eso se necesita un continuo proceso de autoconocimiento que lleve al servidor a saber quién es, qué hacer y hacia donde se dirige.
El Señor Jesús ayudará al servidor en este proceso, pues Él continuamente está ejerciendo una labor sanadora en el corazón.
Ahora bien, solamente quien se autoconoce y es realista consigo mismo puede decir "si" o "no" como recomienda el mismo apóstol San Pablo (2 Cor. 1,17s). Así el servidor podrá comprometerse de una manera verdadera con aquello que sabe es capaz de realizar.
3. Capacidad de trabajar en equipo.
El servidor de un grupo de oración es capaz de trabajar con otros hermanos, cuidando de no caer en la tentación de manipular a los demás o de dejarse influenciar por no tener criterios propios.
Es por esto por lo que en la Renovación Carismática Católica usamos poco la palabra "líder", que puede dar la impresión de ser una persona de quien los demás dependen y siguen, pero quien no aprende de los otros.
El servidor trabaja en equipo porque sabe que El Señor ha sembrado su riqueza en cada uno de los hermanos y es preciso descubrirla para descubrir las bendiciones de Dios.
El servidor que trabaja en equipo abandona la imagen de un servir "Todero": que "todo" lo hace: Toca la guitarra, dirige la oración, predica, organiza el sitio de reunión, habla en lenguas y las interpreta, profetiza, etc., etc. Si se cuenta con un equipo se debe aprender a delegar funciones y a confiar que Dios actúa en cada persona para bien de toda la comunidad.
Al trabajar en equipo se puede discernir con mayor facilidad cual es la voluntad del Señor para un momento determinado del grupo y así puede haber menos equivocaciones. Un servidor maduro y que aprende a trabajar en equipo puede convivir y fraternizar con otros, aunque estos tengan diferente pensamiento; más aún, es capaz de vivir en situaciones de tensión y conflicto sin perder la serenidad. Igualmente acepta con madurez que los grupos humanos, y la Iglesia es uno de ellos, necesitan de ciertas normas para su normal desenvolvimiento; por lo tanto no ve en las normas ni un fin en sí mismo, ni una camisa de fuerza, ni un obstáculo, sino un medio para lograr un normal desenvolvimiento del grupo, entendiendo, claro está, que el ser humano siempre está por encima de cualquier norma.
4. El servidor maduro entiende que todo el proceso de maduración se realiza a través de períodos difíciles llamados crisis. Estos períodos consisten en etapas de la vida que se deben ir madurando; en cada etapa se realiza una revisión y una síntesis de los valores que animan dicha etapa para purificarlos dejando así todo aquello que no sea coherente con el proyecto personal de vida. La crisis no es pues otra cosa que la transición de una etapa a otra.
No hay que perder nunca de vista que este proceso debe realizarse con alegría y entusiasmo, aún en medio del dolor.
Quiere decir esto que es necesario conservar siempre el sentido del humor, no como la capacidad de hacer reír a otros, sino ante todo como la capacidad de ver el lado positivo de todas las cosas, aún de aquellas que parecen negativas y destructivas, ¿acaso Dios no dispone todas las cosas para el bien de quienes le aman?
5. Un hombre que ama a Dios, un hombre que se apasiona por Dios, un servidor es un amante de Jesucristo, es un amante de Dios.
No vale la pena tener servidores impasibles, que no son capaces de emocionarse por Dios. Un servidor es un hombre que ama a Dios, así desde el Antiguo Testamento; es un hombre que se entrega a Dios, que no guarda para sí nada; que comprende que Dios es su tesoro que le debe llenar totalmente el corazón; que Dios es la brújula de su vida, que Dios es el imán que le puede atraer plenamente y le puede conducir, porque es como el pastor que tiene un cayado para guiarlo y que no lo traiciona y que está dispuesto a dar la vida para defenderlo.
6. Un servidor es el que se siente colaborador con Dios, que trabaja hombro a hombro con Él, que comprende que Dios tiene necesidad de nosotros y nosotros tenemos necesidad de Dios.
Puesto que esos verbos, esas acciones se realizaban en Moisés; Abraham, David y, sobretodo el pueblo de Israel pensaba, suspiraba que se realizasen plenamente en un hombre que habría de venir un día al que ellos esperaban como se esperaba a un Mesías, a un hombre que ellos, en el lenguaje poético y profético de la escritura, llamaban el Siervo de Dios, el servidor por excelencia, y ése fue Jesucristo, el Señor.
De manera que si un siervo, un servidor, estamos buscando nosotros para que nos indique cómo se puede pasar de la servidumbre al servicio, ese ser, ese servidor lo tenemos plenamente en el Señor Jesús, él que tomó forma de siervo, él que se anonadó por nosotros; ése es el servidor, en el cual nosotros toda la vida deberíamos estar pensando; a él deberíamos estar invocando, a El deberíamos decir que El tiene que ser el modelo de lo que podríamos ser nosotros, si realmente queremos llevar el título de servidores de una Iglesia que se está renovando. Lo que Jesús, Siervo de Dios hizo por nosotros, eso, él quiere que nosotros lo vivamos, que nosotros lo asumamos, que nos parezcamos a El. .

(Nuevos Pentecostés)

lunes, 25 de junio de 2012

"Corpus 2012, iglesia de la Peñita"

                El pasado diecisiete de junio del 2012 celebrábamos en  la parroquia una octava del Corpus. Esta fue nuestra humilde aportación.



"VIGÉSIMO CUARTO ANIVERSARIO DE LA COMUNIDAD DE BUENA NUEVA.

 







       Ser carismático, es vivir en la verdad, en humildad, es caminar en humildad como hizo María. Es haber recibido el espíritu, que trae consigo el redescubrimiento de la persona, que se reconoce en pobreza, lo que no impide juzgarse a si mismo con propósito de enmienda. No seremos auténticamente carismáticos si hacemos una cosa y decimos otra, la experiencia carismática no puede quedar únicamente en gozo y algarabía, en levantar las manos, en cantar. La experiencia carismática nos conduce a modificar nuestra forma de pensar y actuar, viviendo a Cristo en plenitud. Somos carismáticos porque el Espíritu Santo es el que impulsa nuestra vida.

        En su primera carta a los Corintios, Pablo dice que sin amor, todo su trabajo no tendría ningún valor. De manera que podemos estar trabajando y sirviendo al Señor, pero si no nos amamos unos a otros, no tenemos absolutamente nada, porque nos falta lo más importante, que es Dios mismo. Así pues, tenemos que amarnos para poder servir al Señor con eficacia.  
     El termino carisma aparece sólo 17 veces en el nuevo testamento, de las cuales 16 las cita Pablo y una vez Pedro (1 Pedro 4, 10). Pablo lo utiliza para expresar las manifestaciones del Espíritu Santo en la Iglesia. Porque podemos decir que en la vida cristiana todo es don, todo es gracia, todo es carisma. Hoy queremos invitaros a tener un compromiso de amor. Si tenemos este compromiso podemos vencer toda clase de problemas porque como pueblo de Dios, hemos emprendido un camino que nos ha de conducir, irremediablemente, al encuentro de la verdad. La verdad como fruto de conversión que tú o yo, como hijos de Dios experimentamos en nuestro interior. Conocimiento profundo y revelador del amor de Dios, que me sirve a su vez para mostrar a otros la verdad de la que yo he sido testigo, en un primer momento, igual que le sucedió a Pablo, en su camino a Damasco, y que yo puedo ahora mostrar a otros. Porque el amor que nos une es paciente,   humilde y servicial.
          Ojala hoy, el Señor satisfaga vuestras necesidades, calme vuestra sed para que cada uno, cuando salga de aquí, pueda ser portador del agua de la vida y apague a su vez, la sed de tantas personas que están esperando que le salgamos al encuentro, al camino de sus vidas para darles de beber, igual que hizo la samaritana con Jesús, que sin hacer distinciones, sin mirar el pecado de la viuda le dice: dame de beber. (Juan 4, 7). “Si tú conocieras el don de Dios, si tú supieras quien es el que te pide de beber, tú misma me pedirías a mi y yo te daría, agua viva.
   Digámosle hoy al señor: señor, dame de esa agua, para que no sufra más sed.